lunes, 20 de octubre de 2014






Visto desde la perspectiva más distante, fría y objetiva que te da una imagen en la red, en la pantalla, y cuando una está más que acostumbrada a analizar miles de imágenes semanales, que para algo soy visual, no, visualísima, puedo apreciar que mi niña tiene unos rasgos especiales, distintos. Que no sé muy bien a qué responden, o si tienen porqué responder a algo, pero los tiene. Aquí la tenéis.

Algún día pensé que llegaría el momento de no estar con esta ansiedad, de estar con la preocupación constante al pensar en ella, pero veo y ya casi asumo que nunca va a ser así...

Ahora Nuria tiene casi 8 años, y en este tiempo ha crecido, ha madurado un poco, es responsable, dulce, obediente, dulce, buena, dulce... e inmensamente inocente. Pensar cómo es me hace asomar alguna lágrima. Para mi es como un cristal puro, que hay que cuidar con tanta delicadeza que si no se rompe. Así lo sentimos los que vivimos con ella día a día. Su hermano dice que Nuria es como el cristal, y por eso de nada llora... Es tan sensible, tan dulce y a la vez tan irritable, que todos sus sentidos están siempre a flor de piel, emoción, sorpresa, alegría, tristeza, decepción, frustración...
Todo es tan incontrolable para ella¡¡¡.

Nuestra tarea actual es que Nuria supere las dificultades diarias, sobretodo enfrentarse al reto de seguir a sus compañeros en el aula, de tener que estudiar cada día, exámenes, hacer un poco de deporte, salir, jugar, reir.... vivir en definitiva. Para ella es un reto hacerlo día a día sin cansarse de una manera desmesurada, que la deja bloqueada, sin capacidad de respuesta.

Todo tiene que estar perfectamente en su sitio para que Nuri lo afronte como corresponde.
También estamos aprendiendo a abrazarla, a admirar en ella sus inmesas cualidades y ponerlas por encima de sus defectos. Ahora ya puedo abrazarla sin que me rehúya casi todas las veces. Nos ha costado mucho, pero poco a poco las dos lo hemos conseguido y que reclame las cosquillas que día a día me reclama su hermano, y que pese a que a ella no le gustan, le gusta ese momento en mi cama de antes de acostarse.

Pero necesitamos un poco de apoyo, un poco de luz de qué le va a suceder, si es que le sucede algo. Únicamente vamos informando de qué vamos viendo, y pruebas y pruebas... pero nada que nos haga ver cómo será el camino, cómo evolucionará...

Nuestra neuróloga, de forma muy fría me dijo no hace mucho, que Nuria no debía tener hijos.
Me informó porque le llevé una batería de preguntas que nunca le hago, pero que después de un año me han ido surgiendo y he decidido que ya está bien. Nuri quiere ser madre a los 20, dice ella, quiere tener varios bebés y cuidarlos, como ahora cuida a sus 10 muñecos. Para eso, ella quiere encontrar un novio bueno, eso dice, pero sobre todo, quiere cuidar a su hijo. Es por esto que le pregunté a la doctora.

Aún lloro cuando recuerdo su respuesta, porque no sé cómo afrontar el momento de decirle a Nuri que será complicado, aunque haremos lo que sea para que sea posible. Es imposible que ella lo entienda ahora. tampoco yo lo entiendo.
Ya me ha entrado la congoja de nuevo, y eso que comencé bien...

Nuria está en 2º de primaria, y en el cole está teniendo resultados muy flojitos, que con muchísimo esfuerzo ella va consiguiendo.

Seguimos luchando día a día porque sea una niña feliz, y cada vez me doy más cuenta que ella es COMPLETAMENTE FELIZ, pese a sus lloros y malos momentos.

Quizá nosotros lo hayamos llevado siempre peor.
Quizá sea nuestra espina.
Quizá sea la asignatura de mi vida.

Gracias

isabel